Consejos expertos para manejar crisis de agresividad o agitación en pacientes con demencia. Estrategias de validación emocional y farmacología segura.

Pocas cosas duelen más que ver a un padre o madre, quien siempre fue cariñoso, transformarse en una persona irritable, agresiva o desconocida. Si tu familiar te ha gritado, acusado de robo o intentado golpearte, lo primero que debes saber es esto: No es él, es la enfermedad.
En Buonavita Chicureo, entendemos que las alteraciones conductuales son la causa número uno de "burnout" o colapso del cuidador. A menudo, la familia se siente culpable o cree que es un tema de "maña", pero la realidad es neurológica.
Aquí te explicamos por qué ocurren estas crisis y cómo nuestro equipo clínico las maneja día a día.
Para entender la conducta, hay que mirar el cerebro. El Alzheimer y otras demencias no solo borran recuerdos; destruyen las neuronas encargadas del control de impulsos y la interpretación de la realidad.
Cuando un paciente se pone agresivo, generalmente no es por maldad, sino por miedo, dolor o frustración. Puede que no reconozcan el baño y sientan pánico, o que les duela algo y no sepan verbalizarlo. Su cerebro reacciona con el mecanismo más primitivo: defensa y ataque.
El error más común de las familias es tratar de traer al paciente a la realidad con lógica.
Esta respuesta lógica solo aumenta la ansiedad del paciente, porque para su realidad, el robo es real. Discutir con una demencia es una batalla perdida. Solo lograrás escalar la agresividad.
En nuestra residencia, aplicamos la Terapia de Validación. En lugar de negar su realidad, conectamos con la emoción detrás de ella.
La estrategia de los 3 pasos:
A veces, el cariño y la paciencia no bastan. Si la agresividad pone en riesgo la integridad física del residente o de terceros, es crucial la intervención del Neurólogo o Geriatra.
En Buonavita, el manejo farmacológico es serio. No se trata de "sedar" para tenerlos dormidos, sino de ajustar los medicamentos para disminuir la ansiedad y la agitación psicomotora, permitiéndoles tener calidad de vida y participar en actividades sin angustia.
Manejar estas crisis 24/7 en casa es agotador y, a menudo, inseguro. Muchos hijos llegan a nuestra admisión llorando, sintiendo que han fallado.
La verdad es que ser hijo y ser enfermero psiquiátrico a la vez es imposible. Delegar el cuidado en un equipo profesional permite que tú vuelvas a ser el hijo o la hija, recuperando el vínculo afectivo y dejando la parte difícil y técnica en manos expertas.
Somos especialistas en demencias y cuidados de alta complejidad. Permítenos evaluar el caso y ofrecerte una solución de cuidado seguro y digno.
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